El Diablo no existe (y la creatividad; también)

Escrito por // jun, 2013
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El aquelarre. Francisco de Goya 1789 (Fragmento)

Decía Baudelaire que la más hermosa de las jugadas del Diablo es persuadirte de que no existe. Debe de tener razón, hay poca gente que asegure creer en el Diablo. Pero para jugadas hermosas y efectivas, la de la publicidad, que ha hecho creer a la gente que no funciona, que no influye en sus decisiones de compra, en sus creaciones y posicionamientos mentales de marca; y, claro, tanto nos lo hemos creído que asumimos por inercia que la creatividad es un artificio casi innecesario, un truco, una treta. Tan hermosa es la jugada que incluso los propios publicistas hemos aceptado que la creatividad, efectivamente, no funciona. Así, y a pesar de ello, una vez al año en un extremo de Europa, los creativos, tan poco acostumbrados a la luz del día, se pasean por El Sol. Y allí se reúnen para engullir, en ocasiones incrédulos en ocasiones maravillados, piezas creativas. Que sorprenden. Que impactan. Que te hacen reír. Llorar. Pensar. Silbar. Aplaudir.  Celebración y aquelarre donde se produce el milagro. Sí, porque entonces, en la oscuridad de las salas de proyección, no hay quien no se proponga ser más creativo, ser más rompedor, más disruptivo; no dejar que muera ese no sé qué que nos incapacita para cualquier otra profesión. Y es que nosotros, como a Charly García, también nos echaron del cuarto gritándonos “no tienes profesión”. Pero en el fondo amamos nuestra no-profesión. A veces la odiamos mucho, sí, pero la amamos siempre un poco más de lo que la odiamos. Porque, malvada como es, siempre nos da un poco más de lo que nos quita. Y es en lugares como este festival donde nos reconciliamos y renovamos estos extraños votos. Y  a pesar de las crisis: de país, de sector, de clientes…  y los miedos y los recortes de presupuestos y las estrategias conservadoras y las dificultades para sacar una pieza creativa adelante, a pesar de ello, digo, veremos diabólicas manifestaciones creativas. Y eso es motivo de celebración. De iberoamericana celebración. Y tal vez la hermosa jugada de la publicidad se ha infiltrado en el propio corazón de nuestro sector. Pero no olvidemos que el Sol brilla para los que creen y para los que no. Y tal vez el Diablo no exista, pero en ese caso, la creatividad; también.